Especialistas coinciden en la necesidad de fortalecer la prevención y anticipación de inundaciones

27 de agosto de 2026
Fuente imagen: Laboratorio de Reducción de Riesgos Socionaturales, 2023

Tras el paso de los sistemas frontales, expertos coinciden en que las lluvias intensas vuelven a instalar el debate sobre infraestructura, prevención y sistemas de alerta y que se debe mantener esa preparación cuando terminan las emergencias.

Las imágenes de ríos desbordados, calles anegadas o viviendas afectadas en distintas regiones del país reabren preguntas sobre la capacidad de la infraestructura, la eficacia de los sistemas de alerta y el nivel de preparación del país frente a eventos hidrometeorológicos cada vez más complejos. Pero una vez que el agua baja, el foco suele desplazarse hacia otras prioridades. En un contexto marcado por la creciente variabilidad climática, Chile ha desarrollado colectores de aguas lluvias, encauzamientos y diversas obras destinadas a reducir los riesgos asociados a las crecidas. No obstante, el cambio climático y la ocupación de zonas expuestas están obligando a replantear la forma en que enfrentamos estos eventos. Más que construir nuevas obras, diversos especialistas coinciden en la necesidad de fortalecer el monitoreo, la información y la coordinación institucional.

«Después de cada inundación todos nos preguntamos qué falló y qué deberíamos hacer distinto, pero cuando la emergencia termina esa preocupación se diluye. El desafío es mantener una preparación permanente y contar con información que permita tomar decisiones antes, durante y después de estos eventos», señala Emilio de la Jara, CEO de Capta Hydro, empresa dedicada a las soluciones de telemetría y gestión inteligente del agua. Para Emilio de la Jara, el desarrollo de infraestructura física debe ir acompañado de una mayor capacidad para comprender lo que ocurre mientras se desarrolla una emergencia. «La infraestructura seguirá siendo fundamental, pero también necesitamos saber qué está ocurriendo cuando enfrenta una crecida. Si no contamos con información en tiempo real, seguimos tomando muchas decisiones con un nivel de incertidumbre que hoy la tecnología permite reducir».

DE LA REACCIÓN A LA PREVENCIÓN

Desde el mundo académico, esa mirada también encuentra respaldo.  Octavio Rojas, investigador del Centro EULA de la Universidad de Concepción, sostiene que «uno de los principales desafíos es avanzar desde una gestión predominantemente reactiva hacia una gestión verdaderamente preventiva». Para Rojas, aquello implica incorporar el riesgo de inundación de manera efectiva y vinculante en la planificación territorial, preparación que debe mantenerse incluso cuando las lluvias dejan de ocupar la agenda pública. «La memoria institucional y comunitaria debe fortalecerse y preservarse,  porque el olvido favorece que se repitan decisiones que vuelven a producir riesgo». El investigador sostiene además que los sistemas de alerta temprana deben apoyarse en un monitoreo continuo que integre información en tiempo real sobre niveles de ríos, nieve acumulada, capacidad de almacenamiento de embalses y condiciones de los sectores críticos de cada cuenca. A su juicio, ampliar las redes de monitoreo e integrar la información disponible entre las distintas instituciones permitirá fortalecer significativamente la preparación frente a futuras inundaciones.

Fuente: Diario La Región, viernes 31 de julio 2026.

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