Ante las recientes proyecciones que pronostican la ocurrencia de un evento El Niño de gran intensidad, que podría generar lluvias intensas en la zona centro-sur de Chile, expertos de la Universidad de Concepción (UdeC), subrayaron que los modelos climáticos no entregan certezas absolutas y que las condiciones pueden variar en los próximos meses.
“Los modelos no son perfectos, por eso siempre hay que hablar de probabilidades”, advirtió el académico del Departamento de Geofísica (DGeo) de la UdeC, Dr. Francisco Lang Tasso, recordando que en 2017 se predijo un evento que finalmente no se concretó.
En la misma línea, el investigador del DGeo, Dr. Martín Jaques Coper, señaló que “los modelos de pronóstico estacional de Enos (El niño-oscilación del sur) tienen una incertidumbre asociada que es particularmente pronunciada en el otoño austral (ahora)”. Sin embargo, precisó que hacia mayo y junio la señal se vuelve más confiable, proyectando mayor probabilidad de desarrollo de El Niño en invierno-primavera.
El Niño
El fenómeno de El Niño corresponde al calentamiento de las aguas superficiales del Océano Pacífico Central, lo que genera impactos directos en la atmósfera y altera los patrones climáticos a nivel global. Este evento forma parte del sistema ENOS (El Niño-Oscilación del Sur), caracterizado por cambios en la temperatura superficial del mar y el comportamiento de los vientos alisios.
Cuando estos vientos se debilitan o invierten su dirección, se produce un aumento de temperaturas en el océano, lo que desencadena efectos climáticos en distintas regiones del mundo, incluyendo lluvias intensas en América del Sur y sequías en otras zonas como Asia y Australia.
Según datos recientes de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA), actualmente predomina una condición ENOS neutral, con un 80% de probabilidades de mantenerse hasta junio. No obstante, existe un 61% de probabilidad de transición hacia El Niño, fenómeno que podría extenderse hasta fines de 2026 y eventualmente alcanzar características “muy fuertes”.
Algunas proyecciones incluso señalan un aumento de hasta 2,5°C en la temperatura superficial del mar, umbral que podría configurar un evento tipo “super Niño”.
Impactos y riesgos para la zona centro-sur
De concretarse este escenario, se proyecta un aumento significativo de precipitaciones en Chile, especialmente entre las regiones de Coquimbo y La Araucanía, con efectos directos sobre sectores productivos como la agricultura y la infraestructura rural.
“Bajo un escenario asociado al fenómeno de El Niño, se incrementa la probabilidad de un mayor número de días con precipitaciones sobre lo normal lo que constituye el principal factor de riesgo”, explicó el investigador de la Facultad de Ciencias Ambientales, Dr. Octavio Rojas Vilches.
En la zona central, cerca del 30% de la variabilidad de años lluviosos se explica por este fenómeno, pudiendo incluso duplicarse las precipitaciones anuales en comparación a un año normal. Esto eleva el riesgo de inundaciones, desbordes de ríos y remociones en masa, como deslizamientos de tierra.
Los impactos no solo serían ambientales, sino también sociales y económicos, con potenciales daños en viviendas, infraestructura crítica, interrupción de servicios y pérdidas productivas en zonas agrícolas.
Preparación ante eventos extremos
En materia de gestión de riesgos climáticos, especialistas destacan avances en planificación y prevención, incluyendo mapas de amenazas y planes comunales de emergencia. Las experiencias recientes de inundaciones en 2023 y 2024 han contribuido a mejorar la percepción de riesgo en la población.
Sin embargo, persisten desafíos estructurales como la ocupación de zonas vulnerables, la falta de infraestructura de drenaje urbano y la necesidad de incorporar soluciones basadas en la naturaleza.
“Entre ellos están la ocupación irregular de zonas susceptibles a riesgos hidrometeorológico, la insuficiencia de infraestructura de drenaje urbano en algunas ciudades, la incorporación de soluciones basadas en la naturaleza y la actualización de los instrumentos de planificación para evitar la creación de nuevas áreas de riesgo”, señaló Octavio Rojas.
Los expertos enfatizaron sobre la importancia de la preparación individual, recomendando informarse por canales oficiales, conocer los riesgos del entorno y evitar conductas que aumenten la vulnerabilidad ante eventos climáticos extremos.
Fuente: Reporte Agrícola